No lo leyó exactamente.. El verano de 1816 Mary Shelley y su esposo, el
también escritor Percy Bysshe Shelley, fueron a pasar una temporada a una casa
que su amigo Lord Byron tenía en Suiza. Durante aquellos días de caminatas y
aquellas noches de lecturas, el anfitrión lanzó un reto a sus amigos: cada uno
de ellos deberían escribir un relato y el que resultara más terrorífico de
todos ganaría el concurso.
Mary Shelley escribió de esa
manera Frankenstein o el moderno
Prometeo. Pero lo que muy pocas personas conocen es que durante el tiempo
que duró la tarea, su marido eligió una
obra maestra de la literatura española traducida al inglés: Don Quijote. Y es tal la pasión que Mary Shelley sintió
por esta gran obra que el lector curioso encontrará una referencia a Sancho
Panza en el prólogo a Frankenstein,
e incluso podrá observar que la novela presenta la misma técnica narrativa que
el Quijote.
Esta y otras muchas curiosidades
de la literatura universal (quién
inventó el orden alfabético, qué relación tiene Charles Dickens con la piratería
informática, y otras muchas) son las que podréis encontrar en este libro del
filólogo, lingüista, escritor y profesor en la Universitat Jaume I de Castellón,
Santiago Posteguillo, autor de Africanus, el hijo del cónsul (2006), primera parte de la
trilogía de Escipión, que continúa con Las
legiones malditas (2008) y La traición de Roma (2009). También publicó el año 2011 su novela Los
asesinos del emperador.
